UNA INVASION INOLVIDABLE

UNA INVASION INOLVIDABLE Se acabaron los calificativos para explicar lo que hace la gente de Tigres, la afición en general porque no fueron solo barristas, a decir verdad éramos el 35% de esa tribuna aproximadamente. Era un ambiente como de mundial de futbol, toda la gente con la única idea de apoyar y de pasarla bien, predispuesta a cualquier canto, nadie molesto por estar 90 minutos de pie, nadie reclamando nada, toda la gente por igual cantando por el equipo y tan lejos de casa.

Retumbaban las canciones en el Huracán hasta enchinarnos la piel, a la hora de decir que somos diferentes lo hacemos con bases, con hechos y no solo con palabras. Todos le damos, o más bien le seguimos dando un nombre y un respeto a la hinchada de Tigres, desde el más viejo hasta el más joven, desde el más desconocido hasta el hincha más popular, el bueno, el malo, el estudiante, el ladrón, todos por igual bajo la misma camiseta.

Es difícil organizar todo esto, algunas cosas ni siquiera están en nuestro control, quizá por eso hoy muchos prefieren viajar de manera independiente, pero no importa porque lo que cuenta es estar con el equipo. Pueden buscar en todos lados, remontarse 10 o 20 años atrás en los diarios y no van a encontrar registro alguno de una hinchada que lo haga mejor en nuestras condiciones de 29 años sin un título de primera división.

Los barrios organizados cargan hoy y siempre con la loza más pesada, la de tener que comprender que son ellos los que tienen que batallar más, porque también son los más ultras, los más incondicionales, los que pueden aguantar más fácilmente que un viaje que se hace en 12 horas dure 24 o 28 quizá. Una disculpa sincera por todos los inconvenientes pero esperamos que entiendan que precisamente esa actitud es la que nos hace diferentes, la de no detenerse a quejarse o a lamentarse, más bien moverse a mirar soluciones y aventurarse en un taxi, en un camión de ruta urbana, a la central de autobuses, de aventón o como sea y de cualquier forma llegar al partido.

Los viajes, los masivos, las invasiones, van a continuar, porque esto de seguir a Tigres es una cultura, una forma de vivir. Los que son hinchas lo disfrutaron bastante, tienen medios para pagar mejores autobuses o autos como para viajar de esa forma, nosotros que somos barristas la sufrimos muchas veces peor, vamos rezando todo el camino para que el camión no nos deje tirados y poder llegar, sabemos cómo vivir esto de los viajes y aunque es difícil aguantar, siempre vale la pena. Para muestra citamos el ejemplo del sub grupo organizado de la barra “los condenados”.

A ellos se les asigno un camión de ruta urbana, con asientos de plástico, para un viaje de no menos de 12 horas de ida y 12 más de vuelta, al principio no querían, rechazaban la oportunidad, porque para acabarla por la cuestión de que no había más, cobraban lo mismo por la renta de esa camión que por un autobús.

“Si no lo quieren entonces no van a ir, porque dicen que vienen más autobuses pero no es verdad, no van a llegar porque ya no hay disponibles”. Como se dice, voluntariamente a fuerzas se fueron en ese camión y llegaron al estadio a tiempo.

Salieron 3 urbanos, uno llegó a tiempo (Condenados), el otro antes de que iniciara el segundo tiempo (Paradero) y el tercero (Santa) se quedó en el camino. Al final le preguntaron al encargado de la gente de Condenados que si había valido la pena el sacrificio, a lo que contesto: “Claro que sí”.

Ha sido casi siempre la historia de la barra, vivir sufriendo, por eso el nombre y el respeto que hemos ganado nos ha costado a todos por igual, a los barrios, a los barristas independientes. Hay que entender algo, acá el camino siempre es complicado y no hay rutas sencillas para seguir, vamos siempre cuesta arriba pero mientras le sigamos dando para adelante vamos a poder seguir manteniéndonos a pesar de todo.

A cada uno de los hinchas que se nos quedaron por falta de autobús o por fallas mecánicas en el camino, ofrecemos nuestras más sinceras disculpas y esperamos esto no sea impedimento alguno para seguir viajando con el equipo.

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