CRONICA DE UN VIAJE DISTINTO

POR UN BARRISTA DE TIGRES

La historia no empieza con el viaje, empieza con todos los obstáculos que hubo que pasar, problemas para conseguir boletos, problemas para conseguir autobuses, la prensa jodiendo a la gente para que no vaya y la gente tan manipulable que es, haciendo caso.

Llegamos a la salida de los autobuses y lo primero que vez, rostros conocidos, gente del 98, del 2000, gente que vuelve porque se le necesita, actitudes invaluables que se agradecen y se reconocen. Y que además, le dan seguridad a un grupo que cada vez tiene más argumentos a su favor.

Todos camino a CU, difícil conciliar el sueño con tantas expectativas en el aire, si alguien durmió un par de horas seguro que fue mucho. Yo no he entendido aun el porqué de las cosas, pero en la barra de Tigres uno se siente seguro, contagiado, quizá ya son demasiados años de tratar de hacer bien las cosas, eso es importante en un movimiento que esta tan lleno de mierda, de mentiras y juegos tontos de internet.

Mientras sigamos siendo así, coherentes entre lo que se dice y se hace, creo que no habrá barra en México que logre superarnos, porque mientras nosotros a carácter vamos haciendo una historia, otras a través de excusas y mentiras buscan justificar todo lo que dejan de hacer.

Nos quitaron los pañuelos pero no la actitud, como me encanta llegar en silencio a los estadios a lado de estos animales, y lo digo de cariño, yo no veo en sus ojos otra cosa que no sea confianza, y los que no le tienen se contagian. Quizá muchos Tigres pensarán…. ¿Por qué incitan a la violencia en un estadio tan hostil? Ellos no entienden del todo, uno es barrista y por más que no seas mala leche o por decirlo de otra forma cabron, tampoco puedes andar de corderito por las tribunas de México porque los habladores de otras barras te comen psicológicamente, a la gente hay que darle confianza, hay que hacerlos sentir que se pueden comer a un león, así el león quizá le piense para atacar, y si se viene, nos encuentra con las manos arriba en lugar de encontrarnos rezando.

El ambiente era muy difícil, el lugar complicado, la UNAM no es cualquier cosa, es una fábrica de desmadre, no había lugar para los nervios, toda la gente que fue a dar respaldo hizo muy bien su labor ya que siempre se tuvo al alcance a un hermano que cuidara de tu espalda.

Aquí en la barra se me ha enseñado que la organización y el orden, además del respeto por las jerarquías, suele dar muy buenos resultados, no es algo que solo haya leído o escuchado, lo he visto, he disfrutado de ello. La gente se aplica de una forma casi militar y es gracias a esos pequeños esfuerzos que todo sale siempre bien, a esos incognitos que hacen su esfuerzo para seguir indicaciones, los de la línea de enfrente que se plantan para que los demás puedan salir en paz.

Este viaje no sé si fue el mejor, pero fue uno muy distinto, nunca había visto que cerraran las calles así, el eterno amanecer que nunca llegaba, la ansiedad por estar ya en CU, me queda el recuerdo del sol, de una tribuna brava porque sabía del deseo de la otra de dañar, así, como una familia se enoja cuando alguien quiere dañar a un integrante. Ese mensaje de seguridad y confianza en el rostro de los que tenían la responsabilidad de contagiar, es una satisfacción de que sé que estamos en buenas manos, de que no vamos con cobardes que nos mandan a morir (lo digo en sentido figurado).

De la rebel no tengo mucho que decir, creo que no está bien que una barra cambie todo su dispositivo de lo que hace regularmente solo porque fuimos nosotros, pumas ya estaba en la cancha para jugar y ellos no estaban en su tribuna. Además, también pienso que deberían contratar a un buscador porque dicen que nos fueron a buscar, estuvimos todo el tiempo a 200 metros y no nos encontraron.

No sé cómo se dan las cosas, a veces no puedo creer como una historia que empieza tan mal termina tan bien, no entiendo cómo se pueden arreglar tantos problemas en tan poco tiempo, pero pasa, en la barra de Tigres pasa y pasa mucho, gracias a todos los encargados de cada cosa, a los líderes de barrio por entender y tener claro que siempre va haber infortunios pero también existen las reacciones y las soluciones.

Solo soy un barrista más, no me burlo de nadie, ni critico a nadie ni pongo a esta barra por encima de ninguna, no soy quien para decir quien es mejor o quien es peor, pero si soy alguien que puede decir hoy en día que está completamente orgulloso de formar parte de la barra de Tigres, ojala las cosas sigan así por muchos años más.

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